domingo, 31 de agosto de 2008

La camaleona que se equivocaba de traje

Era una mañana soleada y de algunas hojas todavía caían gotitas de rocío a la tierra aún húmeda. Parecía como si todas las plantas del jardín estuvieran sonriendo, recibiendo gozosas los primeros rayos del sol después de haberse bañado con el rocío de la madrugada. Las hojas verdes se veían más verdes y los colores de las flores, más vivos que otros días.

Primero tienes la foto de un camaleón, y ahora está verde. Más abajo, encontrarás la foto de una de las especies de lagartijas, que la puse para que veas lo que te cuento del "pañuelo" de las lagartijas.







miércoles, 11 de junio de 2008

Por primera vez en una cueva

Mayito era un niño como de 12 años, vivía en la ciudad y le encantaba la naturaleza, estar en contacto directamente con ella y cuidar de los animales y las plantas. Frente a su casa había un parque, y a un costado de este, una vieja iglesia. Mayito tenía muchos amigos, pero los más cercanos eran Alberto, Manolo, Roberto y Manuel; eran sus compañeros de aventuras.

En la imagen ves un dibujo de cómo supuestamente era el Megalocnus rodens del cual habla el Abuelo Andrés en este cuento.

¿Dinosaurios en el cayo?

Aunque durante muchos años has estado oyendo hablar de la Isla de Cuba, el país como tal no es una isla, sino un archipiélago, formado por la “isla grande”, del Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí y más de 4,000 islas, islotes y cayos. Es más, te diré algo, algunos de los llamados cayos, como el Romano, es más grande que muchas de las islas de las Antillas Menores, como Granada, Barbados y otras.

A la izquierda, como ves, una ranita y a la derecha, la iguana cubana.





viernes, 6 de junio de 2008

Barbarita y el Tomeguín del Pinar

Todos los años mi nieta Barbarita esperaba con ansias a que llegaran las vacaciones para ir para mi casa, la de sus abuelos, en una finca al borde de un hermoso bosque, cerca del río y de un cerro que le gustaba escalar en compañía de sus amigos. Este año no era diferente, ya desde antes de que terminaran las clases, Barbarita había ido preparando su maletín, en donde no podía faltar su diario, algunos libros que quería leer en estas vacaciones y su libro preferido —La Edad de Oro.
A la izquierda, la tomeguina, y a la derecha, el tomeguín del pinar (ilustración de Román F. Compañy).



La familia de Doña Jutía Conga

Estaba el sol en lo alto del cielo cuando Doña Jutía Conga regresaba de casa de su comadre, Doña Jutía Carabalí. Venía con una cesta pues su comadre le había dado de ese majarete que solo ella en toda la zona sabía hacer tan sabroso. A todos en casa les gustaba mucho, por lo que Doña Jutía Conga iba muy contenta, meneando la corta cola, porque quiero decirles que de todas las jutías, esta es la que tiene la cola más corta.

En las siguientes fotos podrás ver: una jutía conga, una abeja y algunas mariposas cubanas.



















El papá embarazado

Lo más probable es que cuando lean el título seguramente piensen que el Abuelo Andrés se volvió loco, o que se trata de un chiste o de una película de ciencia ficción. Pues les diré que nada de eso, no es ningún chiste, sino que tengo un cuento bien serio y el título es verídico.

A la izquierda, un guaicán y a la derecha, un caballito de mar; más abajo, una morena a la izquierda y un pez puercoespín (o pez globo) a la derecha.





















El murciélago desconocido

Era el mes de agosto y me encontraba yo viviendo en esos momentos en Pinar del Río. Mi nieto Guillermito estaba en casa pasando sus vacaciones. Yo había andado y desandado esos montes que conocía desde niño, y siempre que mi nieto pasaba días con nosotros, me acompañaba a todos los lugares pues le encantaba la naturaleza y disfrutaba extraordinariamente cuando yo le enseñaba los nidos de cotorras, de zunzunes, de tomeguines, cuidaba conmigo de los pichones cuando era necesario. Lo mismo caminaba junto a mí por los montes, que recorríamos juntos el valle a caballo. Les diré que yo disfrutaba tanto como él.

Aquí te muestro dos fotos de murciélagos, que aunque no es la especie de la cual habla el Abuelo Andrés en la historia, al menos tendrás una idea de estos animales. Porque claro está, los dibujos no tienen por qué ser exactos.