lunes, 2 de junio de 2008

El animal que tenía miedo

Atardecía, e iba yo caminando por el bosque rumbo a casa cuando en una rama de un árbol que aún me quedaba un poco lejos, vi dos aves de espaldas a mí. Una era de color marrón oscuro con manchas blancas y la otra, más pequeña, era de color marrón con rayas blancuzcas. A medida que me iba acercando, las iba reconociendo, eran dos sijúes que estaban conversando: Carlos, el Sijú Cotunto y Pedro, el Sijú Platanero. Los sijúes son aves que están emparentadas con las lechuzas.
A continuación, primero verás al almiquí (dos fotos) y más abajo, el sijú cotunto (a la izquierda) y el sijú platanero (a la derecha). [Las ilustraciones de los sijúes son de Román F. Compañy.] Debajo de los sijúes, tienes al majá de Santa María.

































domingo, 1 de junio de 2008

El manjuarí explorador

Lo que te voy a contar me lo dijo Don Manuel, un manjuarí amigo mío un día que fui de paseo a la Ciénaga de Zapata. Allí me puse a conversar con unos cuantos manjuaríes y algunos cocodrilos cubanos, me hicieron muchos cuentos y uno de ellos lo voy a compartir con ustedes hoy.

Te muestro dos fotos del manjuarí primero; más abajo, hallarás una estrella (a la izquierda) y una biajaca (a la derecha); y por último, un cangrejo.























La jicotea que quería estar boca arriba

Estando en la región central de la Isla, una mañana, después de muchos días de lluvia, incluso hasta el amanecer, el cielo se vio bien azul, apenas sin nubes y un bello arco iris lo cruzaba; entonces decidí dar un paseo por los mogotes de Jumagua, pues me encantaba disfrutar de la naturaleza que en primavera nos hace sus mejores regalos.

A continuación verás una foto de una jicotea cubana.

¿Totí o chinchiguaco?

Hace muchos, pero muchísimos años, en un bosque muy lindo en la parte más occidental de la Isla de Cuba vivían muchos animales. Todos se llevaban bien y se ayudaban unos a otros. Pero …, como casi siempre hay un “pero”, había un ave llamada Gavilán Colilargo que no sé qué le pasaba, pero sentía envidia de todo y le gustaba enemistar a unas aves con otras. Ya en una ocasión había provocado que se peleara el Cernícalo con el Gavilán de Monte, pero la sabiduría de la Lechuza había logrado resolver el mal entendido.

A la izquierda, el totí, mientras que a la derecha, el chinchiguaco. Más abajo, el gavilán colilargo y los monos cubanos.
























Los gorriones eran blancos

Quiero contarles, pequeños, que hace muchos, pero muchos años, los gorriones eran blancos, blancos como la masa del coco. ¿Lo sabían, amiguitas y amiguitos?

En esta foto tienes a un gorrión, y fíjate bien, y podrás decir si es un gorrión macho o un gorrión hembra.

A continuación, en este orden: Juan Chiví (izquierda), tocororo (derecha) , mayito (izquierda), colibrí (derecha), cotorra (izquierda), halcón peregrino (derecha), el carpintero churroso (izquierda) y el negrito (derecha).





















































La ranita enamorada

Érase una vez una linda lagunita en forma de media luna rodeada de altas hierbas donde vivía toda una familia de ranas, desde los abuelos hasta los más pequeñines. Cerca había otras lagunitas donde también vivían muchísimas más ranas.

A la izquierda, tienes la foto de una ranita cubana y a la derecha, de un sapo.

La cartacuba triste


Como casi todos los sábados temprano en la mañana cuando iba a casa de mi compadre, debía vadear el río para un poco más adelante, poderlo cruzar por el puente de madera. Desde que tengo uso de razón utilizo ese puente que mi papá ayudó a construir, y debe de ser por eso que me gusta tanto.